Si me preguntan si después de más de cinco años he sido infiel a mi novio la respuesta sería “sí, con el chicle”. Por una extraña razón que no cuenta, arrastra desde la infancia un asco infernal por la goma de mascar. Lo que provoca que yo compre chicles a escondidas, que los masque únicamente en el trabajo y que los envuelva en un papelito en el ascensor.
Cuando esto ocurre, nada más abrir la puerta me escupe un “hueles a chicle” y mentalmente prometo que no lo volveré a hacer.
Si me preguntan si después de más de cinco años he sido infiel a mi novio la respuesta sería “sí, con el chicle”. Por una extraña razón que no cuenta, arrastra desde la infancia un asco infernal por la goma de mascar. Lo que provoca que yo compre chicles a escondidas, que los masque únicamente en el trabajo y que los envuelva en un papelito en el ascensor.
Cuando esto ocurre, nada más abrir la puerta me escupe un “hueles a chicle” y mentalmente prometo que no lo volveré a hacer.